Perú

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Tuesday, February 23, 2010

El Hombre Caimán


En el pueblo del Plato (Magdalena) existe la leyenda del Hombre Caimán, y a su alrededor la fiesta que se hace en su nombre en el llamado Festival del Hombre Caimán, y una plaza y monumento en su homenaje, que son patrimonio cultural de la ciudad.

Cuenta la leyenda que en Plato existió un pescador de nombre Saúl, a quien le fascinaba ver bañar a las jovencitas del pueblo, en el caño “Las Mujeres” del río Magdalena. El era muy sensual, pues le gustaba sobremanera ver las partes más íntimas del sexo femenino.

Para estar muy cerca de las jovencitas, el pescador deseó convertirse en caimán. Viajó a la Guajira en donde un piache o chamán le preparó un bebedizo mágico, que echó en dos botellas, el líquido rojo para convertirse en caimán; y el líquido blanco para que lo volviera a su estado normal.

El pescador Saúl se frotó el cuerpo convirtiéndose de inmediato en caimán; con ello se preparó para acercarse más a las mujeres del Plato, en condiciones especiales; y para tener el placer de ver sus partes íntimas.

Un amigo de tragos fue su cómplice y siempre estuvo atento para rociarle el líquido blanco, que lo convertía de nuevo en ser humano.

Un día su amigo no lo pudo acompañar, por cual invitó a otro, quien se asustó cuando vio emerger al pescador Saúl en forma de caimán. Del susto dejó soltar la botella con el líquido blanco sobre las piedras. Sin embargo, unas pocas gotas cayeron sobre la cara, haciéndole recuperar únicamente la cabeza, por lo cual el resto del cuerpo quedó convertido para siempre en caimán.

Con la cabeza de hombre y el cuerpo de caimán, el pescador Saúl se convirtió en el más macabro terror para las mujeres del Plato, que no volvieron a bañarse en el río, por el temor de encontrarse con el hombre caimán. Por ello para llegar a alcanzar de nuevo la tranquilidad del pueblo del Plato, los pescadores se propusieron cazarlo en los pantanos o pescarlo en el río Magdalena.

La única persona que sabía la tragedia era su madre, quien le colocaba alimentos en determinados lugares, y en algunas ocasiones hablaba con él, quien le pidió insistentemente que buscar al indio piache o brujo en la Alta Guajira, para que de nuevo le preparara la botella del líquido blanco. Ella fue al lugar indicado, pero con gran sorpresa tuvo conocimientos de la muerte del brujo piache; y a pesar de sus contactos con otros piaches, ninguno pudo hacer el líquido blanco. Desesperada ante ello, la madre del Hombre Caimán murió con gran tristeza.

Saúl, «El Hombre Caimán» se abatió tanto por haberse quedado solo con la funesta tragedia, que decidió partir hacia el mar por el río Magdalena y Bocas de Ceniza. Desde entonces los pescadores del Bajo Magdalena, desde Plato hasta el mar, estuvieron pendientes para pescarlo en el río o cazarlo en los pantanos de las riberas. Así se convirtió en una leyenda que se ha trasmitido de generación entre los habitantes del Plato.

Textos tomados de www.memo.com.co sobre los mitos y leyendas de Colombia

Monday, February 1, 2010

Leyendas de mi Tierra



Hoy les contare una fabulosa leyenda del Caribe, que llega a mi memoria luego de encontrarme con Esther, una buena muchacha que ayuda a mi madre con los quehaceres y cuya familia ha estado vinculada a la mia por muchos anos, gente buena y leal muy creyentes y trabajadores. Su tia la Senora Ines, trabajo para mi abuela, mi madre y mis tias por mucho tiempo y solia contarme fabulosas historias de su imaginario y de la memoria popular de su pueblo "Mahates".

LA MAMONUA

Dice la leyenda de los pueblos del Dique, que aquellos pescadores extraviados, los campesinos que perdian su rumbo, los corraleros sin fortuna o simplemente aquellos borrachitos reincidentes, solian encontrarse con una enorme bestia, que al principio parecia ser una bella mujer de grandes y seductores pechos, pero que una vez que los atraia a la orilla del agua se tornaba en una bestia de gran cabeza que abria sus fauces para llevarlos a las profundidades causando un gran resplandor.

Moraleja de la Historia: Abran el ojo! aquellos hombres que se tiran sus canas al aire con desconocidas, que luego se transforman en bestias.

Probablemente la inpiracion de esta historia surge por los Manaties muy en abundancia en esta region en tiempos de los colonos y hasta en tiempos de mis abuelos, hoy casi extintos por el progreso de los barcos a motor y por la pesca indiscriminada y falta de una politica de proteccion a nuestro ecosistema.