Perú

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Thursday, January 13, 2011

Maria Barilla

Inicio el 2011, relatandoles otra leyenda de mi tierra que envuelve a una bailadora de porros y fandangos populares. Hija de una trabajadora domestica, la tercera de sus tres hijos, por nombre llevaba el de Maria de los Angeles Tapias, trabajadora incansable y lider social junto a la campesina Juana Guzmán en la región del Sinú. Ninguna mujer sinuana ha ganado tanta fama (y merecido tantos versos) como esta fandanguera. Un porro pelayero que a ella le gustaba fue bautizado con su nombre aquí, en el viejo Mocarí, en 1918. Hoy María Varilla es el himno no oficial del departamento, a más de pieza obligada en el repertorio de las bandas del festival del porro en San Pelayo. Pero ¿quién fue esta María Barilla que entró al terreno de la leyenda costeña, a acompañar a Francisco el Hombre o al tullido santo de Chimá? Orlando Fals le siguió los pasos. Su verdadero nombre era María de los Ángeles Tapias, pero ella decidió conservar el Barilla con que se apellidaba su ex marido. No era una mujer de rasgos particularmente atractivos, a juzgar por una única fotografía del año 22. Rica tampoco, claro, ya que sobrevivía con algo de modistería y mucho de lavar ropas ajenas. El mérito principal de María era que bailaba como ninguna. Hombres de todas las clases sociales buscaban bailar con la 'Mayo'. En la tradición sabanera la recuerdan como una mujer elegante que cada noche de fiesta se cambiaba tres y cuatro veces de ropas. Solía lucir trajes adornados, en tonos rojos y negros, que ella misma elaboraba. No tomaba trago, aseguran sus biógrafos, ni tampoco aceptaba, vale decirlo, solicitudes indecorosas. Por el sólo gusto de bailar, María Barilla viajaba de fiesta en fiesta, de corraleja en corraleja y de fandango en fandango. Pero la vida de María llegó a su final en 1940, víctima de la tuberculosis. El compositor y poeta Pablo López, una figura musical de talla mayor, le dedicó a esta mujer y a su temprana despedida una sentida cumbia que tituló La muerte de María Varilla. Y él mismo con su ronca voz casi centenaria canta éstos, sus versos finales: "Bailaba como una pluma / en un remolino de notas / maldita flaca montuna / la muerte fue tu derrota ¡ay, hombe!".
 Esta alegre mujer sigue vigente en el imaginario popular, no por su gran belleza, ni por si riqueza, sino porque seguira siempre en la memoria como himno de Cordoba y como emblema de mujer de la Costa, siempre alegre y solidaria con su gente!


Si quiere oir su porro, lo comparto con deleite.
MARIA VARILLA
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