Perú

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Wednesday, September 24, 2014

La Sacralidad de las Palabras

Cuidado con lo que decimos y como lo decimos, porque las palabras tienen un poder inmenso.
Por eso debemos usarlas con amor y con humildad tal y como hacía Jesús, el maestro.

Las palabras son sagradas. ¿Por qué somos tan descuidados con ellas?

Suponemos que las palabras mal habladas pierden su poder dañino después de ser olvidados, pero en realidad todas las palabras ondulan a través del tiempo, ya sea con bendiciones o destrucción.

Duras palabras dichas a nosotros cuando niños, todavía nos controlan hoy a menos que las sometamos a un proceso de sanación. Palabras de orientación e instrucción que se basaron en ideas falsas o insalubridad todavía manipulan cómo pensamos y vivimos hasta que las reemplacemos con la verdad. Y las palabras de alabanza continúan alentándonos mucho tiempo después, aunque no podamos recordar quién lo dijo o por qué.

¿Cómo te sientes cuando alguien te lleva a un lado y le dice: "¿Puedo hablar un momento contigo?" Mientras más aterrador sea, más sanación es la que necesitas de las palabras destructivas de tu pasado.
Las palabras son poderosas. Ellas no se pueden eliminar una vez escuchadas. Para ser como Jesús, debemos desarrollar el autocontrol para comprobar cada pensamiento, estado de ánimo, y la palabra antes de que salgan de nuestra boca. Estamos tan acostumbrados a dejar que nuestras lenguas se agiten libremente que creemos que esto es imposible, pero no lo es, - no si nos detenemos y oramos constantemente para permitir que el Espíritu Santo inspire nuestras palabras.

Si no podemos hacer eso, entonces debemos hacer un voto de silencio por un día o dos y acostumbrarnos a la idea de que nuestra lengua ¡se puede controlar!

Las palabras son sagradas. Siempre debemos decir lo que queremos decir y decirlo como si lo dijera Jesús; y asegurarnos de que todo glorifica a Dios o hace honor a su reino o al menos muestra respeto a EL. Cualquier otra forma de hablar es un sacrilegio.

Esta es la lección que la primera lectura de hoy que nos está enseñando. Cuando hablamos como si supiéramos la verdad mientras rompemos los mandamientos de la Palabra de Dios, destruimos la santidad de nuestras palabras; somos unos mentirosos. Cada palabra mal dicha, niega a Dios. Demuestran una falta de amor por él. Retienen su amor en las personas que nos escuchan.

La Palabra de Dios es lámpara para nuestros pies, como se dice en el salmo responsorial. Que nuestras palabras siempre reflejen la luz de manera que, con Jesús, ayudamos a guiar a otros en el camino de la rectitudLas palabras sagradas son lo suficientemente potentes como para conquistar los demonios y curar enfermedades, como se evidencia en la lectura del Evangelio. Aprendamos a aprovechar el poder de las palabras.

Amén! (En una palabra, "que así sea!")


Monday, September 15, 2014

Sean Justos y Tengan Fe

 Este precioso bouquet es un obsequio de mi amiga Lina, por quién oro por su salud, cuando llego a mi fue un regalo de fe, pues me encontraba en un momento de mucha incertidumbre y frente a muchos cambios en mi vida y en mi familia. Momentos de transición en los que en la distancia ella me acompaño y nunca me olvidaré de ello, gracias Lina!
Hoy encuentro que todo tenía un sentido y que la Virgen me guiaba de su mano, todo comienza a engranarse y los frutos de mucho esfuerzo, me muestran que el amor es el más poderoso de los sentimientos, que debemos siempre tener fe y encomendar nuestros hijos a Jesús, para que la Divina Misericordia extienda sus rayos y la Sangre Preciosa, proteja a nuestros hijos.


Por eso traigo esta hermosa leyenda a ustedes, porque quién con Dios anda, podrá superar las más difíciles pruebas, pero podrá cruzar mares, ríos, montañas, abismos y exponerse a los más terribles enemigos y todo lo resolverá.  La leyenda del hombre justo dice así.....

Cuenta una antigua leyenda, que en la Edad Media un hombre muy virtuoso fue injustamente acusado de haber asesinado a una mujer. En realidad, el verdadero autor era una persona muy influyente del reino, y por eso, desde el primer momento se procuró un chivo expiatorio, para encubrir al culpable.

El hombre fue llevado a juicio ya conociendo que tendría escasas o nulas esperanzas de escapar al terrible veredicto: !!la horca!! El Juez, también comprado, cuidó no obstante, de dar todo el aspecto de un juicio justo, por ello dijo al acusado: Conociendo tu fama de hombre justo y devoto del Señor, vamos a dejar en manos de Él tu destino: Vamos a escribir en dos papeles separados las palabras "culpable" e "inocente".Tu escogerás y será la mano del Dios la que decida tu destino. 

Por supuesto, el mal funcionario había preparado dos papeles con la misma leyenda: CULPABLE y la pobre víctima, aún sin conocer los detalles, se daba cuenta que el sistema propuesto era una trampa. No había escapatoria. El Juez ordenó al hombre a tomar uno de los papeles doblados. Este respiró profundamente, quedó en silencio unos cuantos segundos con los ojos cerrados, y cuando la sala comenzaba ya a impacientarse, abrió los ojos y con una extraña sonrisa, tomó uno de los papeles y llevándolo a su boca y lo engulló rápidamente.

Sorprendidos e indignados los presentes le reprocharon...

"Pero, ¿qué hizo...? Y ¿ahora...? ¿Cómo vamos a saber el veredicto...?" "Es muy sencillo, respondió el hombre.... es cuestión de leer el papel que queda, y sabremos lo que decía el que me tragué".

Con un gran coraje disimulado, tuvieron que liberar al acusado, y jamás volvieron a molestarlo......

Por más difícil que se nos presente una situación, nunca dejemos de buscar la salida ni de luchar hasta el último momento. Muchas veces creemos que los problemas no tienen solución y nos resignamos a perder y no luchar, olvidando aquellas palabras de: "Lo que es imposible para el ser humano es posible para Dios". Solo basta tener buena fe, ser sincero y jamás buscar el mal de nadie. El bien siempre a la larga vencerá al mal, y los que vamos por el camino del bien, tenemos el triunfo asegurado. 


Monday, September 8, 2014

Nacimiento de la Virgen María


REFLEXIÓN PARA HOY
Nacimiento de María. Un regalo de cumpleaños
Nacimiento de María. Un regalo de cumpleaños
Nacimiento de María. Un regalo de cumpleaños
Hoy, fiesta del nacimiento de la Virgen María, Estrella de la mañana, como la invoca San Bernardo, quiero poner nombres a la constelación celeste que corona a la Mujer vestida de sol y que tiene a la luna por pedestal, la dispuesta por Dios para ser madre suya.
María es la Inmaculada, la concebida sin pecado. Dios podía liberar a quien iba a ser madre de su Hijo de toda mancha de pecado, lo quiso y lo realizó. Ella es la sin-pecado.
María es la colmada de gracia, la amada de Dios; así la llama el ángel Gabriel como nombre propio, y esa identidad configura esencialmente la vida de la Nazarena.

María es la mujer creyente, la que se fía de Dios; así la saluda su prima Isabel: "Dichosa tu, que has creído". Ella es nuestra madre en la fe.
María es , que abandona su propio proyecto por el que le revela el Ángel de Dios: "Hágase en mí según tu Palabra".
María es la madre del Verbo encarnado: "Concebirás en tu vientre y darás a luz un Hijo", el Hijo de Dios. Es la madre de Jesús de Nazaret, Dios y hombre verdadero, es también verdadera Madre de Dios.
María es la contemplativa por excelencia, ella "guardaba todas estas cosas en su corazón". Maestra en acoger la Palabra, meditarla y alumbrarla.
María es la mujer servicial: "Subió deprisa a la montaña a servir a su prima". Ella se tiene por esclava, servidora del Señor, y de cuantos tengan necesidad de su ayuda.
María es la mujer agradecida, sensible a los dones recibidos. No se cree con derechos y reconoce a quien es la causa de su privilegio: "Proclama mi alma la grandeza del Señor".
María es mujer solidaria, sensible, social. La vemos actuar en el marco de una boda de manera comprometida cuando le dice a su Hijo: "No tienen vino".
María es la mujer fuerte, no se arredra frente a la dificultad. "Junto a la Cruz estaba María, su madre".
María es la mujer orante; dialogó con el Ángel, acudió al templo con angustia buscando a su Hijo, se reunió con los discípulos a la esperan del don del Espíritu Santo.
María es la mujer ensalzada, gloriosa, colocada junto a su Hijo en el cielo.
Por todos estos motivos, a la vez que sentimos inmensa alegría, felicitamos a la Virgen María en la fiesta de cumpleaños.
Por el nacimiento de María se enciende nuestra esperanza, el sentido de nuestra peregrinación. Ella, Medianera de todas las gracias, permanece en el desierto como mujer entrañable.

Monday, September 1, 2014

Tomar Responsabilidad de Nuestros Actos


Frecuentemente dejamos que pasen las cosas y no medimos consecuencias de nuestros actos, ni mucho menos los afrontamos.  Simplemente nos conformamos pensando que son otros los responsables y que nada podemos hacer. Pero poco o mucho siempre hay algo que podemos hacer y siempre mejor, que lo que hagamos lo ejecutemos lo mejor que podamos y no por ello deben ser proezas extraordinarias. Debemos hacer lo que podemos, lo mejor que podemos y celebrar por cada avance, por pequeño que sea.  Eso es lo que quiero precisamente hacer hoy.  Ser agradecida por mis hijos y los exfuerzos que cada día hacen por salir adelante, incluyendo la oportunidad que tengo de intentarlo, en cada nuevo día, por los bellos días de verano, porque hemos tenido trabajo, por la alumna con deseos de aprender, por las fuerzas que tenemos, porque estamos unidos.
Con el pasar del tiempo, las decisiones configuran un mosaico. Como enseñaba san Gregorio de Nisa, en cierto sentido somos padres de nosotros mismos a través de nuestros actos.

¿Qué imagen he trazado en mi alma? ¿Hacia dónde está dirigida mi mirada? ¿Qué busco, qué sueño, qué temo, qué lloro, qué me causa alegría? ¿Hacia dónde oriento el cincel cada vez que plasmo la estatua de mi vida?

Si los defectos dominan mi corazón, siento pena. Surge entonces la pregunta: ¿soy culpable de mí mismo? ¿Son mis decisiones las que me llevaron a esta situación de apatía, de tibieza, de orgullo, de envidia, de rencores?

En ocasiones busco la culpa fuera de mí. Incluso tal vez tenga algo de razón: hay personas que me han herido profundamente, que un día llegaron a provocar esa angustia o ese odio que me carcome a todas horas. Pero en otras ocasiones tengo que reconocerlo: la culpa es completamente mía.

Necesito abrir los ojos ante mi situación actual y verla con realismo y con esperanza. Sobre todo, necesito aprender a leer mi vida desde un corazón que me conoce como nadie: el corazón de Dios.

A Él puedo preguntarle si soy culpable de mí mismo, si me he dañado tontamente, si he permitido que me ahoguen asuntos insustanciales, si me he encerrado en un pesimismo dañino.

Luego, desde el diagnóstico del Médico divino, podré abrirme a su gracia para curar mi voluntad, para orientar mis pensamientos a un mundo nuevo y bello, para dar pasos concretos que me permitan perdonar y pedir perdón.

Será posible, entonces, que esa libertad con la que tantas veces he hecho daño, a otros y a mí mismo, empiece a ser usada para construir una vida nueva, desde la luz del Espíritu Santo y con la meta que embellece todo: amar a Dios y a los hermanos.