La Gente Feliz
Cuando escucho a ciertas personas y especialmente a los adolescentes, hijos de padres acomodados, reclamar por diferentes cosas materiales, exigir sus derechos, pretender que todo lo merecen, especialmente aquellos que viven en países desarrollados. Me pongo a pensar en mi adolescencia, y en la de aquellos muchachos que estudian con esfuerzo y valoran la colaboración de sus padres, que recorren grandes distancias para llegar a sus centros de estudio en buses repletos, en donde no solo te aplastan, te roban y hasta atentan contra tu dignidad. Que comen fríjoles y arroz y antes de cada comida dan gracias a Dios con una humilde oración, que comparten con sus hermanitos lo que tienen, que visten ropas sencillas, muchas veces cosida por su madre, no exigen marcas importadas, colaboran en los quehaceres y la economía doméstica. Odiosas son las comparaciones, pero es irremediable no hacerlas, cuando observas los muchachos criados en los Estados Unidos, que no respetan a padre...